domingo, 11 de julio de 2010

ARTICULO EDUCATIVO 4

Cambios en educación media superior: ¿Y la RIEMS?

A inicios del gobierno de Felipe Calderón se identificó que la educación media superior sería el mayor reto del sistema educativo nacional porque se caracterizaba por la baja calidad de la educación impartida, la escasa pertinencia de los programas, la alta deserción estudiantil y una cobertura insuficiente.

Las estimaciones del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 señalaron que la población de jóvenes (de 18 a 29 años) alcanzaría su máximo histórico en el año 2011 con 21.5 millones de personas. Aunque en las últimas décadas se ha observado un ascenso de la matrícula, se encuentra por debajo de lo esperado para dar una atención oportuna y eficiente a millones de aspirantes que no tienen un lugar en este nivel educativo.

En este contexto, el 9 de mayo de 2007, la Subsecretaría de la Educación Media Superior (SEMS) de la SEP anunció la puesta en marcha de la Reforma Integral para la Educación Media Superior (RIEMS) a fin de atender los retos de demanda, calidad, equidad y pertinencia, además que de esta manera ese nivel tendría orden y una identidad propia.

Miguel Székely Pardo, entonces subsecretario de Educación Media Superior, fue el principal responsable del diseño y puesta en marcha de la RIEMS. Realizó un esfuerzo importante y fue receptivo a las dificultades que se fueron presentando en el proceso de implementación; su cambio en estos momentos es desafortunado porque rompe el proceso en marcha en donde aún existen muchos pendientes, entre ellos, el libre tránsito entre modalidades, la concreción  de los  mecanismos de instrumentación, así como los sistemas de ingreso y permanencia en el Sistema Nacional de Bachillerato  de las escuelas públicas y privadas.

Ante la llegada a la Subsecretaría de Miguel Ángel Martínez Espinosa, exsecretario de Educación del Estado de Jalisco, Observatorio Ciudadano de la Educación considera indispensable analizar los aciertos, dificultades y perspectivas de una reforma relevante.

Evolución del sistema

Durante los años setenta, la educación media superior se enfrenta al crecimiento acelerado de su matrícula, y por tanto a la creación diversificada de instituciones, con la doble finalidad de ampliar las oportunidades pero también de dar al gobierno federal el control de las nuevas instituciones, y de disminuir así la presencia de las universidades autónomas en el nivel.

Se crearon los bachilleratos tecnológicos bivalentes (agropecuarios, industriales y de servicios, y posteriormente de Ciencia y Tecnología del Mar); los Centros de Educación Tecnológica con esas mismas tres orientaciones (terminales en su inicio); el Colegio de Bachilleres (Colbach) y el Conalep. La UNAM crea el modelo del CCH y el IPN modifica sus escuelas vocacionales y abre los CECyT. Otras modalidades con menor cobertura que las anteriores fueron: el bachillerato militar, el pedagógico y el de bellas artes.

Este proceso de diversificación permitió la presencia de instituciones educativas de nivel medio superior aun en zonas rurales a las que antes sólo se podía acceder a través de las Escuelas Normales y propició la ampliación de la cobertura (Véase cuadro 1). Igualmente, provocó un crecimiento desordenado del profesorado.

Fueron contratados docentes recién egresados de las instituciones de educación superior, sin la preparación académica o pedagógica necesaria, reclutados con diversos modelos de contratación y condiciones de trabajo fundamentalmente por asignatura (Colbach), contratos temporales ajustados a la duración de los semestres  (Conalep), o por tiempos completos (Bachilleratos tecnológicos, en particular los agropecuarios), lo que dio origen a organizaciones sindicales diferentes: el Colbach crea un sindicato propio, los Bachilleratos tecnológicos se incorporan al SNTE y el Conalep no permite la creación de un sindicato.

COMENTARIO PERSONAL

Tiene una gran cantidad de dificultades la atención al problema de las equivalencias, y a la circulación de estudiantes por la vía de un marco curricular común basado en competencias. De nuevo parece no entenderse la complejidad de la problemática curricular al considerar las reformas como algo que sólo exige que se dicten los contenidos de un plan o de sus programas, o en este caso, que se definan las competencias, sin tomar en cuenta el desquiciamiento que esto provoca en las escuelas mismas y las resistencias veladas o abiertas de los docentes y directivos. Al parecer los funcionarios de la SEP ni conocen ni entienden este complejo problema.

Ante las cifras que muestran avances en la cobertura hay que analizar con cuidado el tipo de bachilleratos a los cuales se les ha dado mayor atención gubernamental; parece que buena parte de la atención de la demanda y el aumento de jóvenes en el nivel ocurre mediante las opciones a distancia y esto puede tener consecuencias negativas en términos de calidad y de equidad.

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